dimarts, 6 de juny de 2017

El referéndum y la campaña.




El unionismo intenta desesperadamente secuestrar el relato clave del Referéndum que no es otro que el porqué. En un contexto democrático, no hay discusión, si una mayoría social y continuada lo pide, se hace; se podrán negociar las condiciones, la pregunta, la fecha, el censo, el alcance territorial, la campaña, la eficacia... pero se hace, y punto. Es democracia.

Negar la mayor es una maniobra de filibusterismo político para entretenerse en las formas y no abordar el fondo. El unionismo sabe que no tiene argumentos para convencer a una mayoría suficiente de catalanes que le permita bloquear la independencia. Lleva demasiados años de expolio fiscal, vejación, persecución del catalán, ausencia de inversiones prometidas y comprometidas... y en los últimos años, aplicando un acoso fiscal y judicial fuera de ley, asfixiante y absurdo. Los partidos de alcance estatal en Cataluña lleva mucho años sin buenos resultados, mientras que los partidos independentistas y autonomistas sacan mayorías sobrantes.

Cataluña ha sabido hacer grandes cosas. Ha apostado por una economía productiva e industrial ligada a las exportaciones; tiene un sector emprendedor de pequeñas y medianas empresas amplio, versátil, de mucha creatividad y calidad; tiene una complicidad pública y privada en investigación con unos resultados punteros; tiene un sector turístico, hotelero y gastronómico que, si bien en Barcelona chirría, está repartiendo mucha riqueza por todo el territorio.

Cataluña tiene un proyecto, sabe qué quiere ser y orienta las actuaciones para serlo. Demasiado a menudo con el boicot descarado y absurdo del Estado que impide la comercialización internacional; dificulta el desarrollo del aeropuerto; incumple las inversiones de cercanías, hace pasar el corredor del Mediterráneo para Madrid; aísla el Puerto de Barcelona de la red ferroviaria...

En estos momentos el único proyecto que hermana España es destruir el proceso catalán; a cualquier precio y con la guerra sucia y los fondos reservados que sean necesarios. En eso enseguida se ponen de acuerdo PP, PSOE y C 's y todavía se solidarizan alguna de las infinitas familias del PODEMOS y COMUNES, que al negar la unilateralidad dan carta blanca al veto del PP.

Estos días he estado un poco punzante en mi producción en Twitter, la reacción del Unionismo ha sido de una agresividad y contundencia fuera de toda medida, He leído insultos que no sabían ni que existían, se me han criticado faltas de ortografía, se me ha tachado de funcionario ... pero nadie ha salido a defender un modelo de España, donde los catalanes nos podamos sentir cómodos. Nadie ha razonado ningún argumento que equilibre ninguno de mis criterios. Siempre lo mismo, en resumen, "eras español, te jodes".

España no tiene proyecto, va en una deriva de gestión digna de la inoperancia y autismo de su Presidente. No tiene políticas de refugiados, de energías renovables, no sabe qué hacer con la deuda de las eléctricas; no tiene política para abordar las hipotecas, los desahucios, las cláusulas tierra, la vivienda social. No es capaz de garantizar ni la libre competencia entre privados, ni la libre concurrencia en los contratos públicos. No sabe generar empleo si no es rebajando los salarios a niveles de esclavitud; no podrá garantizar las pensiones, ahora que en julio acabará con la famosa hucha; sigue empeñada en inversiones faraónicas de AVES vacíos y radiales fallidas; los tribunales europeos le tumban las políticas fiscales; su calidad jurídica ha retrocedido 50 años, en meses; la deuda pública es tan inmensa como la incapacidad para hacerle frente. Tiene una corrupción tan arraigada que los hace ineficaces y poco fiables...

En Cataluña sabemos que somos y tenemos una idea de qué queremos ser, de cómo queremos proteger nuestras empresas. Sabemos cómo tenemos que mejorar en la educación de nuestros hijos; somos punteros en un sistema sanitario que querrían ingleses y franceses. Queremos mejorar la situación de dependientes y vulnerables, porque queremos una sociedad de cohesión y equilibrio salarial. Tenemos un clima amable. Sabemos integrar los recién llegados, porque los necesitamos. Somos conscientes de que pagar las pensiones será un reto, pero no vamos a bajar los brazos y vamos a salir adelante; tendremos políticas de reequilibrio territorial para que todos los rincones de nuestra geografía participen de este proyecto común.

Hemos conseguido que Cataluña sea un sueño. Si lo sabemos explicar, ganaremos la independencia.

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